Porque nada es lo que parece ser, todos somos la consecuencia de nuestras historias y todavía mundos inexplorados.
Mo'nonymous on Paréntesis...
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Realmente puede ser de extrema dureza, repartir bofetadas a discreción y noquearte a traición.
A veces no. Ya.
A veces regala momentos mágicos, a los que solemos llamar "felicidad".
Pero esos momentos tienen antónimo y se convierten en infelicidad...
Y es a estos a los que me refería en el primer párrafo de este post.
Que a veces vivir duele...

Tomada en el mismo lugar donde tomé la del pie, para que tuviera "pareja". Que ya se sabe que no es bueno que el hombre (tampoco la mujer) esté solo... Marzo de 2007.

Sevilla en estado puro. España cañí. Fotografía tomada por la calle, un día luminoso y cálido, acompañada, allá por el 2005.
Eres...
Eres siempre, muchas veces, casi siempre y alguna vez. Siempre eres.
Como una sombra, negra y alargada. Como una figura que, al no ser, asusta. Como una presencia invisible, recurrente, permanente, indeleble.
Estás.
Siempre estás y siempre eres. Te las arreglas para permanecer, para formar parte de las músicas, de los aromas, de los lugares y de sus colores. De los sonidos, de la piel, de las lágrimas.
Eres sal y estás siempre. Incluso cuando me pillas por sorpresa, cuando creo que no estás, surges. Sin avisar, de golpe, con fuerza y hasta con violencia. Eres del género duro, reiterado y repetido.
Eres y fuiste. Quizá por eso. Estás porque estuviste y porque es imposible que te marches. Yo no sé echarte y parece que no quieras irte. ¿Es así? Es que no sé porque ni siquiera sé por qué razón regresas, si acaso te fuiste.
Estás, por tanto. Eres y siempre serás, supongo. Permaneces, con voluntad de pertenecer, sin consultar. Como si no doliera, como si no dañara. Y si... Dueles, dañas. Márchate o aprende a quedarte.
Porque eres, sigues siendo, una sombra alargada y negra, que regresa, sorprende y asusta. Porque estás en cualquier cosa. Sobretodo en este aire de primavera y en la música que escucho "in itinere"...
Hace ya algunos días que vivo observando. Entre todo lo que veo, no sé la razón, me fijo especialmente en -como siempre- las vidas ajenas pero ahora, especialmente, en sus trabajos. Por ejemplo, voy en un avión, como algo e imagino en quién debe haber preparado ese canapé.
Preparar canapés para aerolíneas internacionales debe tener su gracia. Como trabajar detrás del mostrador de un hotel, tener que controlar entradas y salidas, facturas, abonos, descuentos y programar el despertador automático para algunas habitaciones que piden el servicio, sin equivocarte de número.
O llevar un taxi. Cobrar en una autopista de peaje de las que tanto abundan en esta Comunidad/País/Principado en el que vivo.
También están los trabajos nocturnos, los relacionados con la salud, los hospitales, las noches en vela y el olor a formol y otros medicamentos o productos químicos.
Los ingenieros de patentes que viven encerrados en sus despachos. Los agricultorres que sufren la sequia o las gotas frías y que pierden la cosecha de un día para otro.
Los que están, literalmente, en las antípodas cultivando viñas. En Australia. Los que trabajan el mar e intentan sacar los últimos peces (con anisaki incluido abundantemente) para alimentar a la parte afortunada de la población que todavía puede pagarse un plato de pescado para comer o cenar.
Hay profesiones muy distintas y, algunas, muy complejas. Otras muy difíciles y estresantes. Originales y tediosas. Tantas como vidas y personalidades, seguramente.
No hablaré de la mia. Mi profesión tiene cosas muy buenas y otras no tanto. Pero creo que he aprendido a vivir sin cuestionarme si me apetece, al despertar, acudir a mi puesto de trabajo. Sí he aprendido que, ahora, trabajo para vivir (bien). Ni para sobrevivir ni siquiera vivo para trabajar, aunque reconozco que en el pasado lo hiciera, con el fin de rellenar fisuras y huecos (casi socavones) emocionales... Pero esa época ya pasó.
Anoche, al acostarme, un pensamiento fugaz, inmediato, sin solución de continuidad...:
La felicidad es como la leche.
La hay "entera", "semi" y "desnatada".
Cada cual que llegue a sus propias conclusiones respecto a la definición de las 3 clasificaciones previas...
Y esto enlaza alegremente con un par de frases populares del tipo "la felicidad no es completa" o bien "Hoy hace un día precioso. Seguro que viene alguien y te lo estropea"...