Porque nada es lo que parece ser, todos somos la consecuencia de nuestras historias y todavía mundos inexplorados.
Mo'nonymous on Paréntesis...
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Me quedo con las acepciones 1 y 2 del término. Aunque sin orden de prelación...
Y me excluyo, naturalmente.
Una carpeta con un nombre propio, que más que nombre real es un nick, creada un día concreto, que recuerdo con nitidez.
Era un 7 de noviembre de 2.006 y esa carpeta se creó a partir de la respuesta a un saludo mandado en estado de shock, bajo los efectos de la belleza de muchas imagenes y de la dulzura de algunas letras que a veces las acompañaban... ninguna era para mi...
Hace seis meses y algunos días. La carpeta con nick tiene hoy 30 páginas y ya no sigue creciendo. Esas páginas contienen 749 mensajes (con un poco de esfuerzo, teníamos el mil al alcance de la mano! tsé! lástima...), cada uno con sus historias y sus pensamientos, con su sonrisa, con su risa, con sus propias expresiones, con su luz, con sus razones, con su alegría porque, al menos aqui, así se recibían... Servían para empezar el día, para compartir, para...
Mensajes que abrieron camino entre dos personas que ni siquiera se conocían (y siguen igual), a quienes unió un mismo Arte, entre otras cosas (sucede que voy a excusarme porque no quiero empezar a hablar de soledades, historias y nostalgia, situaciones que pueden llegar a unir como cola de impacto).
Este tipo de relaciones tienen el riesgo de ser frágiles, complejas, efímeras, aunque no exista plazo de caducidad (ni siquiera a los seis meses, no; las hay que seguro pueden durar toda la vida: solo es necesaria voluntad y constancia...). Pero hay que ser muy cuidados# con ellas. Si.
Incluso sucede que a veces este tipo de relaciones acaban y una se queda, recostada en su silla, con la mirada al cielo, mesándose el cabello y preguntándose qué demonios sucedió...
Acaban y se vacían carpetas y se abandonan o se bloquean blogs (que pasan a ser solo blocs -me pido licencia a mi misma para este ridículo juego de palabras; es que no estoy en forma-).
Hay cosas que acaban, quizá. Pero hay colores, momentos, incluso sonidos y alguna música que no acaban nunca, que no se olvidan. Me pido el naranja de ciertas puestas de sol...
Doy gracias a todos los Dioses, las Diosas, las divinidades y a quien corresponda porque hace ya un par de noches (además, consecutivas) que puedo retomar un hábito largamente disfrutado y hace años abandonado (con violencia, nunca por voluntad propia): leer un fragmento de libro acostada, con una luz ténue, antes de que me venza -muy deprisa- el sueño.
Me encanta introducirme en historias que cuentan vidas ajenas y ahora estoy en uno libro de relatos, no tan cortos, titulado "Algo tan parecido al amor" (o algo que se le parece mucho) de una autora valenciana de cuyo nombre no consigo acordarme... Bueno, rectifico... Un google y aqui tenemos toda la info. Perdón por no haberlo pensado antes...
Pero, a pesar de que me está gustando, no he venido a escribir acerca del libro que ha escrito otra mujer. No. Se me quedó clavada una frase suya, que no sé si sabré reproducir fielmente. Pero la idea era la misma, seguro. Dice algo así como "salí de su despacho, salí de su productora, salí de su vida. Así de sencillo".
Salir de una vida. Supongo que eso lo sabemos tod#s. Los efectos demoledores y casi siempre devastadores de la salida de una vida de alguien a quien amas y querrías seguir amando muy cerca, no como un recuerdo.
Pero el pensamiento siguió a esta primera valoración: ¿cuándo y cómo "entra" alguien en nuestra vida?
Eso es verdaderamente difícil de saber, creo. El momento justo, el desencadenante, el lugar dónde conoces a alguien, la forma de mirar, el timbre de la voz, todo eso... ¿somos realmente conscientes de que se produce esa entrada?
No sé si se valora suficientemente la felicidad que debería producirnos que entre sangre nueva en nuestras vidas, que nos renueve como si de una transfusión o, mejor, una hemodiálisis se tratara... Violines, bailarinas y música clásica. La gallina de piel y la gratitud eterna deberían nacer en ese preciso instante.
Pero suele pasar desapercibido...

Fotografía tomada esta mañana de la ventana en la que está la radiografía de una mano infantil. Al fondo, se adivina el edificio de enfrente, incluso la sombra de la azotea del edificio vecino. Barcelona, mayo de 2007.
Todos tenemos largas historias que contar. Somos lo que queda de nosotros mismos a medida que vivimos. Se supone que enriquecidos (con vitaminas, como los postres lácteos que llenan los lineales de cientos de miles de grandes superficies en todo el mundo). Y digo se supone porque no es mi caso, que la Vida a mi me agria, me acidula, me acentúa el sarcasmo (he dicho sarcasmo, si), el cinismo y la ironía. No creo que sea cuestión de mala suerte (a pesar de creer en ella y en su existencia profundamente, casi como si fuera una religión... y es que me ha dado un par de golpes que jamás olvidaré
), que las cosas una se las gana a pulso cada día, regresa lo que se da y se tiene lo que se es, al fin y al cabo. Esa lección me la sé.
El hecho realmente encomiable y que hoy me trae por aqui es que ayer alguien a quien aprecio mucho me comunicó que ha sido mamá por vez primera.
No deja de ser un hecho relativamente normal, ya. Pero esa persona en concreto tiene, como todas, una historia propia y este episodio, a pesar de ser buscado, no creo que entrara en los planes de nadie. Fue una sorpresa grande, vamos.
Solo deseo que el bebé que hoy no la deja dormir sirva de referencia para ella, sea su Norte, su razón y que la amarre sólidamente a su tierra para que se alejen solos los negros pensamientos que alguna vez la acosaban. Y que, cuando podíamos, compartíamos...
Han pasado los años. Nos han sucedido enormes cosas. No nos hemos visto jamás y sin embargo, a pesar de todo, existe un vínculo especial, invisible, irrompible, que hemos puesto a prueba en diferentes ocasiones... y que nos produce cierto orgullo saber que mantenemos. Es como el sentimiento de quien tiene un cofre que contiene un tesoro (supongo).
Y es que la vida siempre continúa...
EL AZUL @ 2007-05-21 18:24 dijo :
Rendirse asi
sin decir palabra
sin llorar siquiera
sin exhalar un suspiro
con la rabia contenida
con los dientes apretados
con las manos en tu pecho
-chilla-
No dejes que lo lejano te inquiete
solo son palabras,
plabras que no hieren.
¿o si?
beso protector
Las palabras de EL AZUL provienen de un espacio que no es mio; ni siquiera soy azul. No sé si han sido escritas o, a su vez, han sido tomadas de otro lugar, quizá de algún libro. Lo cual no tiene ninguna importancia en realidad.
Lo leí por la mañana y pasó desapercibido, casi. Al releerlo unas horas después, entre una mezcla de sentimientos, me asaltó una parte del texto, esta:
No dejes que lo lejano te inquiete
solo son palabras,
plabras que no hieren.
¿o si?
Tampoco tiene más importancia que la de que esas frases cortas me permiten llegar a determinadas conclusiones que, de otra forma, se me escaparían (entre congoja y culpa, por ejemplo): se compartió el malestar y el dolor de estómago con alguien que minimizó mi personaje lejano, despreciando mis palabras (que deduzco no leyó, o si...).
Conjeturas.
Todo se reduce a nada. Incluso las miles de palabras (¿rotas?), las charlas, las conversaciones, los sueños... La vida es sueño, para unos. La vida es una mentira, para otra.
Bien, en cualquier caso, se anota la experiencia como una nueva lección de la Vida, señores y señoras. Sin comprender la razón, habrá que empezar a estudiar la forma de bloquear el paso a ojos ajenos a este espacio que me encantaría fuera útil para este ser egoista, inquietante y doliente (¿despreciable, despreciado, depreciado?) que acudirá puntualmente a su madriguera a vaciar los negros pensamientos. Y borrar los rastros ajenos dejados en mi territorio y en forma de palabras y convertir estas combinaciones de letras, de pulsaciones en mi lugar, que siempre ha sido y seguirá siendo para no tener que contentar a ningún lector, conocido o no, porque para eso fue concebido no hace tanto.
En cualquier caso, aviso a l#s navegantes: si a alguien interesa invitar a ver (como en el circo) lo que por aqui hay de esta que escribe, que suceda deprisa. En algún momento saldrá esa maldita frase de "espacio restringido solo a quienes son bienvenid#s".
Y la vida seguirá. Y saldrán soles y lunas. Soplará el viento y pasearemos de madrugada playas desiertas. Y los recuerdos vendrán y nos regalarán una sonrisa mientras nuestros pies desnudos caminan sobre la arena y sobre el agua, del Mediterráneo, del Cantábrico... Y coleccionaremos pequeños momentos de esos a los que algunas llamamos felicidad. Y lloraremos. Y seremos diferentes. No indiferentes.
Un poco más fuertes.
Mi cabeza empieza a darle a todo esto un sentido: la despedida. Y no creo que sea el momento. Ni siquiera que pueda parecer una pataleta de niña malcriada. Sí lo es para desear buena suerte en el trayecto con un simple y familiar: "¡Que la suerte te acompañe!".