Porque nada es lo que parece ser, todos somos la consecuencia de nuestras historias y todavía mundos inexplorados.
Mo'nonymous on Paréntesis...
Mo'nonymous on Paréntesis...
Mo'nonymous on Paréntesis...
sparkling on Paréntesis...
sparkling on Paréntesis...
Mo'nonymous on Paréntesis...
Mo'nonymous on Paréntesis...
Mo'nonymous on Huellas...
sparkling on Aclarando...
sparkling on Huellas...
today
August 2008
July 2008
June 2008
May 2008
April 2008
March 2008
February 2008
January 2008
December 2007
November 2007
October 2007
September 2007
August 2007
July 2007
June 2007
May 2007
April 2007
March 2007
February 2007
visited *loading* times
Es como querer cantar varias canciones a la vez o firmar muchos documentos con un solo gesto. Visitar dos o tres lugares desconocidos y mantener conversaciones de forma simultánea. Se me atropellan las palabras y se superponen los pensamientos. Plácida travesía, trámite hacia el destino. Recuerdo que debo hacer algunas llamadas pendientes, que quiero tener encuentros con personas de ámbitos diferentes, que no se pueden mezclar. Quiero ver el horizonte desde la ventana y mantener la vista clavada en la pantalla, a una distancia corta. Que transcurra el tiempo tan deprisa que ni sea perceptible y detenerlo todo, maldita gracia la reunión de última hora [inevitable, inaplazable, tan necesaria para quien ha despertado en otro continente, otra estación del año; tan irrelevante para mi, puro trámite]. Me gusta hablarte, aunque piense que debo marcar otro número inmediatamente, que no puedo demorar más una conversación largamente aplazada. Te escucho y sé que debería estar con las noticias, chequeando por correo si llegaron los expedientes y verificando -mientras conduzco- que hayan contestado en plazo si habrá o no evento antes de la inauguración oficial. Hago, de uno en uno. Y me pregunto si no sabría cómo hacer más a la vez cada momento y concentrarme solo en ti...
Ricominciare e poi
che senso ha ?...
Fare l'amore e poi?...
Io con te mi sento in colpa,
solo un po',
ma per me è già abbastanza...
Non riesco più a guardarti
e perché no?...
Non è stato in questa stanza,
mi lasciavi sempre sola...
Dio lo sa
quante
volte ho detto no...
Tornare insieme e poi?
che senso ha?...
Ricominciare e poi, che senso
ha?...Fare l'amore e poi,
che senso ha?...
(No, no, no)
Le tue promesse
(No, no, no)
sempre le stesse
(No, no,
no...)
E poi non posso adesso,
adesso, adesso non potrei...
Ho sentito il cuore in gola
ma però
ero forse troppo avanti:
quando sei
tornato in mente
io e lui
eravamo già amanti...
Dare un taglio a tutto il resto
tu non sai
mi è costato più che mai...
Ricominciare e poi
che senso ha ?...
Tornare insieme e poi
che senso ha?
Fare l'amore e poi
che senso ha?...
No, no, no....
Conseguí uno de los dos propósitos del fin de semana, el que estaba en mis manos. No se puede pedir más, supongo. Y corté casi toda la hierba, siguiendo de cerca el recorrido de quien iba pasando primero, recortando lo que iba quedando en los rincones. Y, al terminar, cuando el resultado era lo más cercano a la perfección de lo que casi jamás estuvo, me tumbé boca arriba, sobre esa hierba recién cortada, a oler, sentir la humedad, escuchar a las golondrinas que andan en vuelo rasante buscando nido, ver pasar las nubes que, excepcionalmente, aparecían en un cielo limpio y azul. Y cerré los ojos y tomé el sol y tuve tiempo para mi. Tenía que procesar haber seccionado involuntariamente un ejemplar adulto de esta serpiente y tratar de olvidar el olor horrible que lanzó al verse atrapada por la máquina y verse amenazada. El segundo de los propósitos intenté conseguirlo por todos los medios pero falló la mecánica y nunca arrancó, ásí que mi paseo queda postpuesto para otra ocasión que espero sea mejor. Sorprendente armonía, que todavía dura. Y equilibrios. Tanto como sucede y sigo manteniendo que la actitud es importante y que de ella depende la respuesta que te será devuelta. Estoy en cuenta atrás y solo puedo proyectarme caminando en calles nunca antes visitadas, con una compañía confortable e irrepetible, la BlackBerry apagada y yo desconectada, ropa de abrigo y calzado cómodo, mapa y algunos puntos que localizar pero improvisando, sin grandes horarios ni caras conocidas... Me temo que esto podría perfectamente ser una de las definiciones [no necesariamente la mejor] de las vacaciones...
Me ha impresionado la noticia desde primera hora de la mañana. La he comentado un par de veces. Pero todo se me ha revuelto cuando le he visto la mirada azul a este anciano. Cuando me he puesto a imaginar el lugar, la altura, sus visitas sexuales, los sentimientos de ella, el terror... Y ahora me pregunto cómo puede alguien hacer algo así y mantener la mentira durante tanto tiempo, inflingir dolor de forma continuada, organizar una situación tan atroz y destruir la mente y el alma de tantas personas. Dice que su familia le da pena... El sistema tiene tantas fisuras o él es tan hábil que, con su edad, no va a pisar una prisión. Le juzgarán... ¿y? Un hombre así no debe sentir ni siquiera vergüenza y ya se ha quedado sin vida. No sé si eso es suficiente castigo...
He soñado que amamantaba a mi hija. Con una nitidez y un realismo que casi la he podido sentir succionando y verla trabajar con fuerza y los ojos cerrados, concentrada. Teniendo en cuenta que las lactancias han sido dos de los momentos gloriosos de mi vida, tengo que decir que ha sido un maravilloso sueño. Como un abrazo mútuo, cálido y tierno. Me ha costado despertar y no consigo quitarme de encima la sensación. Pero me encanta. Lo que se me escapa un poco es si eso es una sutil señal que me manda la naturaleza para recordarme que ahora o nunca... Va a tener que gritar más alto...
Cada mañana te escucho la voz y tras los gritos se adivina una de esas sonrisas que lo explican todo. La importancia de la piel, que confirma la viabilidad de un proyecto en común. A veces me cuesta saber si estoy en mi despacho o en un bar. Como antes me costaba no confundir ocio y negocio, cuando la mesa estaba dispuesta entre burros. Y no hablo de mis compañer#s [hubo de todo] sino de los soportes metálicos, mínimos que sostenían las prendas de vestir, ordenadas alfabéticamente con unas tiras adhesivas de letras negras sobre fondo blanco, que decidí disponer verticalmente para que se sujetaran durante más tiempo sobre unas perchas de madera barnizada de color haya. Parece que hay muchas cosas extrañas cerca. La hermana de un amigo se muere de esto, ayer me costaba estar serena cenando con quien ha superado uno de mama y se enfrenta a otro de colon, ancianas que se rompen caderas, gente ingresada en busca del diagnóstico y otros vegetando plácidamente, sin habla ni entendimiento. Se me transforma el semblante y relativizo. Impulsos para subir con fuerza desde abajo, como cuando te sumerges en una piscina, paseas horizontalmente por el fondo, conteniendo la respiración, recuperas la verticalidad y te impulsas hacia ariba en busca del oxígeno, con prisa, con urgencia, en una enorme bocanada, que calculaste demasiado justo y la capacidad pulmonar ya no es la de hace unos años. Y siempre se te olvida. Todo azul. Tan mojado. Nada tiene importancia. Ni los examenes o los plazos para entregar respuestas. Ni tantos problemas que normalmente nos distraen. Hoy es todo lo que tenemos y a veces ni lo recordamos. Contextualizo y aprovecho la ocasión para tranquilizarme. Un amigo me aplaza por fuerza mayor. Se va a Hong Kong. Y me gusta que me lo cuente con tanta emoción. Y no le envidio nada, aunque me atraiga el lugar y tenga previsto conocerlo tarde o temprano. De momento, prefiero pensar en una playa turquesa, tan lejos de aqui que sea imposible encontrar unas facciones que me devuelvan la sonrisa, que nadie me conoce. Caminar descalza durante horas, metiendo los pies en el agua, solo hasta los tobillos, o saliendo hacia la arena si no quema. Y perder la mirada en un horizonte imposible, de tan extenso, de tan desierto. Y llenarme de cielo y de mar y de ti, que caminas conmigo, las manos enredadas con cautela, el silencio roto constantemente, que siempre te ha costado callar, sin comprender que a veces es el mejor de los regalos y que basta con breves miradas furtivas que confirman todo, que sacan de dudas, que acompañan y cuentan que el momento es, de tan agradable, de los que nunca se olvidan. Y llegará el fin del día y tu voz volverá a templarme y a transmitir certezas que quise negar y que ahora me resulta imposible. Como si fuéramos de metal batido...