Porque nada es lo que parece ser, todos somos la consecuencia de nuestras historias y todavía mundos inexplorados.
Mo'nonymous on Aviones, frío y ris...
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Este lugar es tan pequeño, tan íntimo, tan apartado [y poco comercial, fuera de circuito, sin ningún interés y contadas visitas; un fracaso, vamos] que me permite ser, también aqui, lo que soy rabiosamente en mi realidad: sincera. Pero no de esa sinceridad de lanzar ofensas de frente, como con valentía; no, no. Para nada. Hablo de la sinceridad con uno mismo, la propia, personal e intransferible que muchos y muchas veces nos negamos, impedimos y evitamos. Como cuando tu hijo tiene unos orejones tremendos y tú, la madre, te empeñas en verle todas las gracias. Pues no. Yo le miro, veo el tamaño de sus orejas y -solo alguna vez- verbalizo que cuando él quiera iremos a ver si con una intervención ridícula se le pasa y podemos ir cortando cabellos, que el tipo va de bitel... Y así sería capaz de contar cientos de anécdotas, de las que hacen que amig#s, conocid# y saludad#s me digan que está muy bien esto de reconocerse las propias limitaciones. Sé que el tema es largo y algo confuso [también aplicable a la vida, como definición, en ocasiones] pero estoy sola de momento y no tengo mucha prisa. Aunque sí mucho sueño. No sé si tendría que repetir analítica porque el bajón podría ser de nuevo anemia. O no. Quizá sea el disparo de este fin de semana, que me ha dejado energéticamente bajo mínimos. Sonrio poco. No tengo ganas de hablar. La ilusión se largó a por otra y los planes me asustan. Vale, estoy de acuerdo. Pinta a pre depre, ¿verdad? bien, tomaré un placebo de los que dicen tiene efectos idénticos al prozac y sus congéneres... O tampoco, que la química la retomaré cuando proceda porque es inevitable. Pero nada más.
A veces me pregunto qué se debe sentir con un blog de éxito, cómo se llega a ser popular e invisible, de qué manera se consigue llegar a los 45 comentarios diarios y, lo mejor, qué mente prodigiosa alcanza a poder coquetear y recordar los mil detalles que es preciso retener para seguir tantas visitas, devolverlas en blogs ajenos y llevar una vida medianamente normal. No ha sido mi objetivo. Pero yo sí estoy flirteando con la idea de pasar este a privado. Dado que carece de sentido tenerlo público, pasaré a escribirme mis cartas en un recinto cerrado. Habrá que ver cómo evoluciono yo y estas circunstancias extrañas y mis sensaciones de contar ladrillos sin ningún interés... es la intimidad de la soledad, la comodidad de no tener que gustar, ni resultar graciosa u ocurrente... es estar en casa... e irse a dormir cuando los párpados se balancean y amenazan ser engullidos por la fuerza de la gravedad. Buenas noches... Algún día hablaré de la soledad. Para ver si vamos exorcizando temas, tú...
