Porque nada es lo que parece ser, todos somos la consecuencia de nuestras historias y todavía mundos inexplorados.
Mo'nonymous on Aviones, frío y ris...
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Hace días que le doy vueltas al principio de esta entrada y no encuentro palabras que no vayan a sonar cursis, ya leídas o ambas cosas a la vez. Pero tengo un nido de gorriones sobre la ventana de mi despacho. Y eso aporta mucho movimiento y sonidos a mis jornadas, además de imagenes graciosas, como cuando no pueden entrar y se ven obligados a quedar suspendidos en el aire unos segundos, batiendo las alas muy deprisa, hasta que abandonan, cansados por el esfuerzo y en un quiebro brusco que me distrae. No son tan pequeños como los colibríes. Tampoco tienen sus colores o su brillo. Y las crías que supongo dentro del nido llaman a los adultos incansablemente, en un piar a veces histérico. Un accidente de tráfico tiene al hijo menor de edad de un compañero debatiéndose para deshacerse de la muerte. Y el compañero se ha visto obligado a tomar un avión, el primero hacia Europa, para regresar desde nuestras antípodas. No logro desprenderme de su imagen en un avión, tantas horas, todo tan incierto, solo, regresando y preparándose para lo que le espera. Sabe que su hijo está tan grave como para que le hayan reclamado aqui. Lo que ignora es que en estas horas ha empeorado y el pronóstico es el peor. Me he dado cuenta de que todavía puedo llorar. Bueno, llorar... Dejar que mis ojos se aneguen. Esta vida es sorprendente y a mi nunca me han gustado las sorpresas...
