Porque nada es lo que parece ser, todos somos la consecuencia de nuestras historias y todavía mundos inexplorados.
Mo'nonymous on Aviones, frío y ris...
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Digamos que el denominador común, nuestro lugar, sería un volcán en un glaciar. Espacios vírgenes y monocromáticos, con temperaturas bajas y poco poblados. Ha sido así. Predomina siempre la montaña, la playa es puramente residual, testimonial. Y este fin de semana me gustaría alternar mi horizontalidad sobre la arena con breves incursiones [preferiblemente en vertical, por favor] a un mar limpio y fresco, verde o azul. Pero me esperan las montañas fronterizas y caminar bajo el sol. Será el cansancio que ha regresado a mi tras una noche calurosa en la que he dado más vueltas sobre mi misma que una burbuja en un jacuzzi y he ocupado casi todas las posiciones, estratégicas o no, en la enorme cama, incluso la de tratar de conciliar el sueño con la cabeza y/o los pies suspendidos en el aire. Ha sido una noche difícil, como digo, que se ha llevado lejos mi buen humor. Ni siquiera comenzar un miércoles la semana laboral sirve para que la perspectiva de un relajante lugar perdido entre montañas, en el que me masajearán con una gran cantidad de productos deslizantes [mayoritariamente comestibles], me parezca la mejor de las ideas. Yo, que regreso de la montaña, necesitaría [así, en condicional y tímidamente, consciente de la imposibilidad del deseo] una maravillosa playa con el sol a juego. Porque recientemente acudimos a nuestra cita primaveral en un paraíso turquesa y el tiempo fue terrible, como para preferir quedarnos en el hotel. En fin. Lo peor es que creo recordar que no tengo plan de playa hasta dentro de algunas semanas. Vale que lo remataré en un lugar magnífico ubicado en nuestras antípodas. Vale. Pero mi duda es si tendré paciencia hasta entonces...
